Y tú, ¿qué haces con la tierra?

1001955_543359629063107_1002676668_nHoy leí la siguiente historia, probablemente su autora fuese la propia sabiduría popular:

Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.

 Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo, el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

 Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.

 El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.

 El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio… Con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.

 Muy pronto todo el mundo vio sorprendido como el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando…

¡Buena lección la que nos da este simpático animal! Todo apuntaba a que el burro iba a acabar mal, las circunstancias estaban lejos de ser las mejores… pero el burro decidió cambiar las cosas, eligió “sacudirse la tierra” que le echaban encima, como diciéndole al campesino: “¡de la tierra me he librado y con dos palmos de narices te he dejado!”.

En no pocas ocasiones, nos caerá (o nos echarán) tierra encima, la cuestión, lo que realmente importa es ¿qué decides hacer tú con ella: abandonarte al capricho de otros o coronar la cima? El destino es el que tú te forjas, ¡no dejes que otros por ti, escojan!

María Graciani

@m_graciani

2 Comentarios | Leído 229 veces

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2 opiniones en “Y tú, ¿qué haces con la tierra?”

  1. Paco dice:

    Supongo que cuando nos tapan los ojos, hemos de intentar ver la poca luz que nos entre, y a partir de ahí, llenarnos de fuerza y esperanza e ir a buscar aquello en lo que creemos. Si el burro lo hace, porque no podemos nosotros. Saludos María.

    1. 🙂 Justamente Paco! Un abrazo.

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