Visión con intenCión e intenSión

Todas las empresas declaran y constatan por escrito tener una “VISIÓN”, explicitan en un documento el rumbo óptimo deseado para la Compañía, pero ¿y las personas, tenemos visión? (nótese que, en caso negativo, sería “poco creíble” hablar de la visión empresarial, ya que ésta tiene como base la “VISIÓN” humana: las empresas están al servicio de  las metas humanas)

La esencia de la vida radica en tener “VISIÓN”. Si te sabes y te sientes como una persona de “VISIÓN” es porque tu VIda tiene un SIgnificado: el que tú decides darle a través de tu pasiÓN.

Para impregnar la realidad con nuestra necesaria “VISIÓN”, contamos con dos imprescindibles ingredientes: la intención y la intensión. A simple vista, parecen dos realidades idénticas pero ese sutil cambio ortográfico da lugar a dos matices bien diferenciados, dos mundos complementarios y enriquecedores de nuestra “VISIÓN”.

La intención (del latín “intentio” –propósito-) hace referencia a nuestro objetivo, la meta que deseamos alcanzar. Imaginemos que nuestra pasión es como la arcilla, con la intención lo que hace la mente es dibujar en nuestra imaginación el resultado final que nos hemos propuesto lograr: nuestro cerebro consigue ver, con toda claridad e incluso antes de empezar a moldear, la figura que queremos obtener a partir de nuestra materia prima (la arcilla –la pasión-). La intención es la casa de la “VISIÓN”, es el auténtico “descanso del guerrero”; una vez en ella, nuestra pasión echará raíces y dará a luz a nuevos retos. La intención es la excepcional guinda en el pastel de nuestras aspiraciones.

“Empezar con un fin en mente” es el segundo hábito que Stephen Covey describía en su conocido libro Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva. ¿Cómo te sientes cuando estás haciendo algo que no tienes la más mínima idea de para qué sirve?, lo más probable es que dejes la tarea inconclusa al poco de empezar o, en el caso de que te paguen por ella, continúes haciéndola obteniendo un resultado muy alejado de lo que podría considerarse un desempeño genial. A todos nos gusta saber (y necesitamos ser conscientes de ello) que con lo que hacemos formamos parte de algo, que contribuimos a la realización de una meta. Necesitamos que nuestras acciones tengan un sentido y la intención es quien lo otorga. La intención es la singular brújula que indica el camino a la voluntad por si en algún momento nos encontramos perdidos en medio del desierto, sepamos llegar hasta el ansiado oasis.

La intención podría asimilarse a lo que Covey llama en Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva como “P” (Producción). Es el “huevo de oro”, el resultado deseado fruto de todas las acciones anteriores. ¡Nos encantan los huevos de oro! y, muy probablemente, si conseguimos más de uno terminaremos por dejar “la granja” y disfrutemos así de una tan gloriosa como merecida retirada; pero ¿qué podría ocurrir si únicamente nos centramos en los “huevos de oro”? podríamos terminar siendo un fiel reflejo de la “mentalidad Gollum”: mi Tesoro… Para que nadie lo encuentre podrías incluso tragarte el huevo de oro ¿el resultado? te ahogarás seguro y nunca más volverás a ver un “huevo de oro” porque tanto te enfocaste en él que olvidaste por completo cómo lo conseguiste: fue la gallina quien puso “tu” huevo.

Aquí es donde entra la segunda vertiente de la “VISIÓN”: la intesión (del latín “intensio/onis”, grado de energía de una cualidad). La intesión es la intensidad que ponemos en el cuido de “la gallina de los huevos de oro”, lo que Covey llama “CP” (Capacidad de Producción). El tangible bebe del intangible y si no mimamos a nuestra “gallina” ¡se acabó lo que se daba! No habrá tesoro que valga. En nuestro día a día, esa gallina adopta la forma de tu equipo de trabajo, tu pareja, tus hijos, tus padres, tus mejores amigos… si pones intesión en su conservación y desarrollo, obtendrás múltiples “huevos de oro”: éxitos profesionales sostenibles, sólidas amistades, agradecimiento sincero, amor incondicional…

Si la intención era la brújula que recuerda su rumbo a la voluntad, la intesión es el barco que nos conduce a “puerto VISIÓN”, el nutriente principal que mantiene y aumenta la fortaleza de la voluntad. La intesión son las confortables “botas” que nos calzamos para llegar a nuestro destino: la intención. Cuando ponemos entusiasmo, energía, ilusión en algo ¿no te da la sensación de que lo disfrutas el triple?, incluso puede suceder que lo consigamos antes porque la energía positiva es altamente contagiosa y logra impregnar a todo tu entorno, de modo que todos deciden ayudarte en la consecución de tu meta, porque todos sienten que les estás aportando algo positivo, algo bueno, que les gusta, que les resulta útil (un sentido)… ¿Te has dado cuenta?, has dado lugar a una intención (propósito, sentido) a través de tu intesión (energía, intensidad, entusiasmo).

La esencia de la vida radica en tener “VISIÓN” (VIda con SIgnificado: pasiÓN), una “VISIÓN” con doble inteC/Sión con la que podrás sentir y decir al principio y al final de cada día un gran “YES!” (Yo Estoy Satisfecho).

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