¿Te entrenas?

En la película Hombre en llamas Denzel Washington da vida a un ex agente de las Fuerzas Especiales que se convierte en el guardaespaldas de la hija pequeña de un importante empresario mexicano. Él intenta no involucrarse emocionalmente pero termina convirtiéndose en una figura paterna para Pita, ayudándola con los deberes y a conseguir una plaza en el equipo de natación. Durante los entrenamientos, él le pregunta una y otra vez: “¿te entrenas o no te entrenas?” Y Pita, aun cuando está cansada, le responde con entusiasmo: “¡Me entreno!”

Y tú, ¿te entrenas?, quien se entrena lleva la excelencia en sus venas y sus posibilidades, no frena. La victoria, ya se apellide deportiva, profesional o personal, es el resultado de un entrenamiento dedicado. El resultado brillante no se crea en un instante, son imprescindibles dosis diarias de autodisciplina, esfuerzo, ilusión, dedicación, motivación… Lo que ahoga a alguien no es caerse al río, sino mantenerse sumergido en él afirma Paulo Coelho ¿y tú, nadas o te hundes? Porque “caerse al río” puede caerse cualquiera, puede ser algo fortuito (por accidente, descuido, quizás alguien te puso una zancadilla) pero “mantenerse en él”, eso ya es una elección, tú elección y ¿si te ahogas? Obviamente, todo el “mérito” habrá sido tuyo. Quien entrena regularmente sus capacidades no está exento de adversidades pero se está asegurando de crear las mejores herramientas que le ayudarán a remontar y todo ello a partir de su LLAve MAestra, la que la ayudará a salir de cualquier situación siniestra: su actitud.

Si enciendes la LLAMA (LLAve MAestra) el triunfo se convertirá en tu certeza y para encender ese LLAMA, para que tu actitud sea la más sana, ¡hay que entrenarse desde por la mañana hasta que te encuentras en pijama! Verás que esta dedicación, lejos está de ser vana porque al entrenar tu cuerpo y tu mente, tu desempeño se tornará sobresaliente.

El gran boxeador, Muhammad Ali, comenta con convicción: Los campeones no se hacen en gimnasios, están hechos de algo inmaterial que tienen muy dentro de ellos. Es un deseo, un sueño, una visión… Entrena tu visión para que tu vida cambie de estación. La próxima vez que te pregunten “¿te entrenas?” responde con un contundente “¡sí!” pues merece la pena.

María Graciani

@m_graciani

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