Surfeando en Descartes

El padre del racionalismo, René Descartes, hizo del pensamiento la razón de su existencia a través de su conocido aforismo “cogito, ergo sum”. Ahora, damos un paso más; hoy sabemos que el motor de nuestro ser va más allá del mero pensamiento, es un pensamiento enriquecido, imaginativo, creativo y esperanzado: en eso consiste soñar.

Cuando surfea bien, el surfista se mantiene encima de la ola, se desliza en ella como si bailase. Sí, es consciente de la fuerza de la naturaleza, pero al sumarle ingenio y visión a esa conciencia es capaz de conducir el empuje de la ola, de utilizarlo a su favor en lugar de dejarse arrastrar, cumpliendo así su sueño de convertirse en dueño de la ola. El “pienso, luego existo” es nuestra ola, el “sueño, luego existo”, somos nosotros, los decididos surfistas.

El gran Miguel de Unamuno afirmaba hasta las más elevadas hipótesis y razonamientos intelectuales hay que hacerlas poesía… porque el poeta, si lo es de verdad, no da conceptos ni formas, se da a sí mismo. Cuando demuestras que sabes surfear en la realidad, por más grande que sea la ola; que no sólo no te asustas sino que además disfrutas surfeando, cuando das lo mejor de ti mismo a diario… entonces serás todo un “POEM” –en inglés significa poema-, un auténtico POeta EMpresarial, serás la materialización de la mejor versión de Descartes “sueño, luego existo”, porque nuestros sueños, nuestras ilusiones y anhelos son los que nos dan la vida y los que nos hacen luchar por desarrollarlos y llevarlos al siguiente nivel. La vida, tu vida, es el resultado de tus sueños. Vivir es mucho más que pensar.

Si he llegado a la conclusión de que `existo porque sueño´ ha sido gracias a mi capacidad de descubrir y de tomar conciencia de que nada ni nadie podrá hacerme dudar de que existo porque creo y confío en el futuro; un futuro más bello y más limpio, en el que el entramado sustancial de mi existencia no puede ser otro más que el de la confianza… Ésta es la convicción que nos transmitía, hace ya casi 20 años, Fernando G. Lucini en su libro Sueño, luego existo: la esperanza es el eje vertebrador de nuestra existencia. Quien tiene sueños, tiene esperanza y camina por la vida con las sólidas botas de la confianza. De hecho, confianza y esperanza son dos valores tan ligados al “sueño, luego existo” que se funden en un único concepto: la CONFERANZA.

La CONFERANZA es el aliento de toda empresa, piénsalo ¿sería posible el nacimiento de una empresa sin la esperanza del emprendedor de llevarla a buen término? ¿y sin la confianza de tu equipo en ti, en la empresa, en ellos mismos? ¿y la del cliente en todos vosotros? No hay duda, la CONFERANZA es ese intangible que cristaliza en éxito y lo hace visible.

Conclusión: ¡hazte CONFERANZANTE!, surfea en Descartes y… ¡te irá de arte!

María Graciani

@m_graciani

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2 opiniones en “Surfeando en Descartes”

  1. Paco dice:

    La tabla de surf es el capital que necesitamos para ser CONFEREZANTE?

    1. Tabla y surfista son uno, ambos simbolizan ese “Sueño, luego existo”.

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