Si no das de comer al burro… ¡peligra el curro!

Hace unos días leí una interesante historia en una revista, la había enviado un lector asturiano llamado David y fue premiada como la carta de la semana:

De pequeño, me contaban la historia de un aldeano que tenía un borrico que lo ayudaba en sus tareas. De vuelta a casa, solía encontrarse con un vecino que siempre le preguntaba acerca del día de trabajo. El labrador, malhumorado, siempre respondía que mal, quejándose de lo poco que sacaba y de que la mayor parte iba al alimento del animal, que, según él, comía mucho. Un día, el hombre decidió dar menos de comer al pollino y así aumentar sus ganancias. Pasados unos meses, al encontrarlo su vecino tras la jornada, este se sorprendió al verlo inusualmente contento y le preguntó por ello. El aldeano, radiante, le respondió que el animal ahora, apenas comía y su rendimiento era parecido. Al día siguiente, el borrico murió…

Supongo que, al quedarse sin su abnegado ayudante, el aldeano estaría un tiempo sin poder realizar sus tareas, hasta que encontrase otro “burro” (y si lo trató de la misma manera, seguro que volvió a quedarse sin curro). Si quieres tener un “REX”, el rey de los rendimientos, el Rendimiento EXcelente, ¡trata mejor a tu gente! (una buena idea para empezar: no los trates como “burros”).

Mi padre siempre me ha repetido que la justicia no consiste en tratar a todos por igual, sino en dar, a cada uno, lo que entiendes que verdaderamente necesita. Esto implica que si un miembro de tu equipo, que hace un gran trabajo a diario, te pide un día libre y tú sabes perfectamente que, lo que de verdad necesita son dos, es de justicia que se los concedas; claro que esto también funciona al revés, si alguien te pide “x” y tú eres consciente de que lo que merece de verdad son “-2x”, tienes que hacérselo saber. No hay nada más injusto que practicar la política “del café para todos” (hay gente que merece que le regalemos la máquina de Nespresso con George Clooney incluido y por el contrario, otros deben estar más que contentos con un vaso de agua).

Quien a los 40 no es rico… ¡arre, borrico! Solía decir mi abuelo Ramón, en referencia a que quien tras 4 décadas de existencia aún no ha conseguido nada de nada… ¡no se espere vivir un cuento de hadas! Para conseguir cosas, para que el “burro ande”, hay que tener iniciativa y gozar de libertad para llevarla a buen término ¿verdad que nos sentimos muy cómodos cuando podemos hacer esto? Pues… ¡sorpresa! Los demás también.

Cuando pienses en el aldeano de la historia de David, recuerda: si no das de comer al burro… ¡peligra tu curro!

María Graciani

@m_graciani

 

4 Comentarios | Leído 418 veces

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4 opiniones en “Si no das de comer al burro… ¡peligra el curro!”

  1. Emilio dice:

    Felicidades por el post María.

    1. 🙂 Muchas GRACIAS por tu amabilidad Emilio!!

  2. Paco dice:

    Hay una versión de la máquina de café para hombres?. Interesante artículo, como siempre, María

    1. 🙂 Por supuesto, el buen trabajo siempre tiene recompensa! Gracias Paco!

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