Robin – Hoodeando

Si tuviéramos ante nosotros a este personaje de la Inglaterra medieval y le preguntásemos: “Oye, Robin, para ser un gran arquero, ¿qué es lo que hay que hacer primero?” probablemente, el bueno de Robin respondería: “pues para que una flecha alcance la diana lo primero que hay que hacer es tensar el arco, después apuntas y, por último –pero fundamental- hay que soltar la flecha”. Parece una nimiedad, ¿verdad? Y, sin embargo, los tiros se siguen errando… ¿por qué? En la mayoría de las ocasiones, por absurdo que parezca, ¡se debe a que no hemos soltado la flecha!

Repasemos el consejo del avezado arquero:

–          Tensar el arco: Para empezar, necesitamos tener energía para forjar la mejor puntería. ¿Qué ocurre cuando el móvil se queda sin batería? Se apaga, y hasta que lo recargues, no te servirá para ninguna de sus funciones habituales, ni las más básicas (llamadas) ni las más avanzadas (internet, whatsapp, fotos, aplicaciones…), si la batería no está cargada, no se consigue nada de nada; con las personas sucede lo mismo. Si nuestra batería está completa, mayores serán nuestras posibilidades de acercarnos a nuestras metas. La gasolina es necesaria para arrancar (lo que no significa que estés listo para hacer el Paris – Dakar), pero una cosa es segura: si no das el primer paso, ni se enciende el móvil, ni arrancará el coche ni se tensará solo el arco, y para cuando te des cuenta… ¡habrá pasado tu barco! Ya en el SXVIII, James Watt, inventor escocés de cuyo ingenio nació la máquina de vapor, decía vendo lo que todo el mundo desea tener: energía.

 

–          Apuntar: Mucha energía y falta de dirección… ¡peligro de explosión! Después de tensar el arco, hay que tener conciencia del objetivo que marco, hay que apuntar, esto es, agregar enfoque, para lo que es indispensable inteligencia (para elegir el blanco que más aporte) y concentración (para mantener nuestra energía y nuestros sentidos dirigidos hacia el objetivo que se pretende alcanzar). Quien dispara sin apuntar… ¡cualquier cosa se puede esperar! (a lo mejor mira para su pie y… ¡allí la flecha ve!); sin embargo, quien conoce y pone en práctica las bondades del enfoque, a la realidad da su personal toque.

 

–          Soltar la flecha: el último paso, aparentemente el más sencillo, y en no pocas ocasiones, de su ausencia se percibe el brillo. “¡Es que no avanzamos!, ¿por qué seguimos igual?” puede que estas frases te resulten algo familiar, en esos momentos podrías aportar “¡Porque la flecha tienes que soltar!”. Ese “soltar la flecha” se traduce en tener confianza, en saber dinamizar, fluir, innovar, pasar a la acción, tener iniciativa… Mucha preparación y falta de ejecución… ¡prepárate para un buen “bajón”! ¿Te imaginas un arquero que sólo se dedicase a tensar y a apuntar pero que nunca disparase? En lugar de Robin de Locksley sería Robin “de fósil”, conocido por tener el brazo anquilosado, el ánimo cansado y de energía, completamente vaciado (seguramente, después de esto, su relación con el arco y la flecha habría terminado).

 

Si quieres estar en modo Robin-Hoodeando para tus metas ir alcanzado, recuerda: el arco tensando (energía), al objetivo apuntando (enfoque –inteligencia + concentración-) y soltando la flecha… ¡antes de que se pase la fecha! (confianza, dinamismo, fluir, iniciativa).

María Graciani

@m_graciani

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