¡Ponle “SAL”! | María Graciani García

¡Ponle “SAL”!

En Kwazulu Natal (Sudáfrica) la gente se saluda diciendo su nombre y añadiendo Sawu Bona que significa “hete aquí” –en una muestra de sincera alegría por encontrarse con la otra persona- a lo que el otro responde Sikhona, es decir, “aquí estoy” -haciéndole saber que está ahí para ayudar si lo necesita-. ¡Esto es ponerle SAL a las relaciones humanas! Si la aplicamos cada día, la actitud de Servicio y la ALegría nuestra vida (personal y profesional) enriquecería.

Desglosemos la SAL (Servicio y ALegría) para averiguar cómo aporta sabor al plato de nuestra cotidianidad. Quien Sawu Bona (“hete aquí”) sabe decir, demuestra que el valor de los demás consigue percibir. Cuando te sientes alegre por ver a alguien es porque conoces todo lo bueno que encierra, sabes qué aporta y que de energía ¡no se queda corta! Asimismo, quien sabe valorar es porque, en él mismo, el valor mora; esto es, quien no se haya detenido para ante el espejo mirarse, difícilmente podrá practicar las nobles artes de valorar y valorarse. Experimentar en ti mismo lo que vale de verdad es el camino más certero para llegar a los demás. Al conocer la valía en ti primero, desarrollarás con agudeza el sentido de lo certero, aquel que contiene la esencia personal y te va a permitir siempre ir un paso más allá. Cuando a alguien valoro, resurgen a la superficie todos sus tesoros, ya lo decía Benjamin Franklin La alegría es la piedra filosofal que todo lo convierte en oro, si quieres destilar satisfacción y perspectiva creativa por cada uno de tus poros, empieza por alegrarte cada vez que te encuentres con la gente de arte.

Eso sí, no nos podemos olvidar del segundo ingrediente de la SAL, el Servicio. Quien al escuchar Sawu Bona (“hete aquí”) responde Sikhona (“aquí estoy”) pone a tu disposición su persona. La actitud de Servicio genera el mejor de los beneficios (ya que es un beneficio doble): tú y su sentimiento de utilidad. Quien se sirve a sí mismo y sirve a los demás con excelencia, será un líder con esencia porque el buen servir es el paso previo al buen liderar (quien quiera probar al contrario que sepa que es muy probable que no vaya a funcionar). Decía Séneca que el estilo es el vestido del pensamiento, pues el carácter servicial de gala te hace estar (ante ti mismo y ante los ojos de los demás) al tiempo que alimenta tu dignidad: saber que los demás sienten que tu aporte es importante es una sensación alucinante. Y para comenzar bien el Martes te digo Sawu Bona amigo, gracias por compartir el día conmigo.

María Graciani

@m_graciani

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