Las maravillas del “SACO” (SAbiduría COlectiva)

Una antigua historia africana cuenta que el dios del cielo encomendó a la araña Ananse la misión de recabar toda la sabiduría del mundo y llevársela. A cambio, el dios sería proclamado “el más sabio de todos los tiempos”. Ananse aseguró “no es problema, lo conseguiré en tres días”.

La araña recabó toda la sabiduría del mundo y la colocó en un inmenso recipiente. Tras sujetárselo al lomo, comenzó a trepar hacia el cielo, escalando lentamente un elevado cocotero cuya copa se perdía entre las nubes. Varias personas se ofrecieron para ayudarla pero Ananse las rechazó, quería realizar su tarea sola, ser la única guardiana de la sabiduría, se sentía verdaderamente orgullosa de su labor. Todo el mundo la observaba desde el suelo conteniendo el aliento. Finalmente, Ananse consiguió su objetivo: llegó al cielo con toda la sabiduría de la Tierra. ¡Qué triunfo, lo había conseguido! Y para celebrar su hazaña alzó sus ocho patas en señal de victoria, pero al hacerlo perdió el equilibrio y cayó estrepitosamente al suelo, rompiéndose el recipiente: la sabiduría se hizo añicos. Todo el mundo se precipitó para apoderarse de sus fragmentos, que eran muy interesantes y hermosos. Desde ese día, nadie tiene el monopolio de la sabiduría, todo el mundo disfruta de un pedazo de ella.

Esta sencilla historia de la tradición africana nos demuestra que tú, yo, tu hermana… todos tenemos algo interesante y único que aportar (no hay dos fragmentos de sabiduría iguales), todos tenemos nuestra porción de valor, de talento, de conocimiento, de aquello que nos da aliento, nos hace sentir contentos y convierte en inolvidables nuestros momentos. Si estás atento, tomas buena nota mental y emocional de las experiencias propias y ajenas; si tu alma está serena; si te esfuerzas porque estás convencido de que tus metas merecen la pena; si eres buen lector (de libros, de personas, de circunstancias…); si no permites que tu pasión se quede rancia; si tu compañera de viaje es la constancia; si eres respetado y respetas porque sabes que no eres el único que “lo peta”; si bien amueblada tienes tu “maceta”; si una buena conversación te llena de emoción; si eres observador, creador, participante y disfrutador del mejor valor; si tienes paciencia y a diario alimentas tu conciencia… Cuando abras tu “SACO” descubrirás las maravillas de la SAbiduría COlectiva, ésa que a tus aspiraciones mantiene vivas (pues conoce el camino, los atajos, las dificultades y las bondades).

El que menosprecia al semejante, además de un gesto poco elegante, habrá elegido recorrer un solitario camino, el de “no hay quien te aguante”. Reconocer el valor de los demás es un reflejo de nuestra propia valía personal, quien nada bueno encuentra es porque nada bueno encierra y, claro, cuando algo no se conoce, difícilmente se reconoce. Los sabios son los que buscan la sabiduría; los necios piensan ya haberla encontrado afirmaba con acierto Napoleón, soy de la opinión de que cuando algo te apasiona, investigas, exploras, te implicas, tu conocimiento aplicas… lo que te da cierta porción de sabiduría en la materia, ¡lo que no significa que hayas conseguido toda la tarta! Aunque vivamos 120 años (según dicen ya los expertos), al aprendizaje debemos estar siempre abiertos, pues en el momento que nos creamos poseedores de toda la verdad, de toda la sabiduría reinante… efectivamente, entonces nos habremos convertido en ignorantes.

María Graciani

@m_graciani

4 Comentarios | Leído 244 veces

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4 opiniones en “Las maravillas del “SACO” (SAbiduría COlectiva)”

  1. Tomás dice:

    Enhorabuena por el artículo me ha gustado mucho!!!

    1. 🙂 Muchas GRACIAS por tu amabilidad!! Un abrazo 🙂

  2. María Cruz de Miguel dice:

    Felicidades!! me ha gustado muchísimo el artículo y creo que tienes toda la razón. Me ha gustado que hayas hablado de la necesidad de mantener el alma serena, creo que es la forma de recibir todo lo que los demás nos pueden aportar. Saludos.

    1. 🙂 Muchas GRACIAS por tus amables palabras María!! Mantener el alma serena, sin duda, merece la pena! Un abrazo 🙂

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