La ISO personal

Durante los días que precedieron a la segunda invasión de Irak, un puñado de soldados se encaminó hacia una mezquita local para hablar con el imán de cara a organizar el abastecimiento de las tropas. Centenares de musulmanes devotos, temerosos de que los soldados fuesen a destruir el templo los rodearon, gritando y levantando los brazos se abrieron paso entre el pelotón, armados hasta los dientes. El oficial que estaba al mando…el teniente coronel Christopher Hughes, cogió rápidamente un megáfono y dirigiéndose hacia sus soldados les ordenó: “¡rodilla en tierra!”. Luego les invitó a dirigir hacia el suelo el cañón de sus fusiles y, por último, les gritó: “¡sonrían!”. En ese mismo instante, el estado de ánimo de la muchedumbre experimentó un cambio…sonreía y hasta unos pocos se atrevieron a palmear la espalda a los soldados, mientras Hughes les ordenó recular lentamente sin dejar  de sonreír…

All Things Considered, National Public Radio, 4 de Abril 2003

 

“¡Por los pelos!”, pensé la primera vez que leí esta historia, los soldados americanos estuvieron a punto de verse en el medio de una batalla de “dudosa salida”. ¿Cuál fue el arma empleada por Hughes? La única que los iraquíes no podían ver, pero, desde luego, si sentir sus efectos: la Inteligencia SOcial. Del mismo modo que las normas ISO determinan el nivel  de calidad de una empresa; tu ISO personal, tu Inteligencia SOcial, define en buena medida tu calidad personal, la de tu liderazgo y la de tus relaciones, saber conectar con los demás es importante (y si no, que se lo pregunten a Hughes).

Capacidad de actuar sabiamente en las relaciones humanas así definía por primera vez el término inteligencia social, el psicólogo Edward Thorndike allá por los años 20. No le faltaba razón al Señor Thorndike, porque quien demuestra tener ISO (Inteligencia SOcial) aporta calidad allá por dónde va, no es que cree escuela sino que crea su propia CASA porque a través de esa Capacidad de Actuar SAbiamente, se gana la mente y el corazón de la gente incondicionalmente; de tal forma que consigue construir su propia CASA en la mejor de las parcelas: la confianza ajena (teniendo sus cimientos en la propia).

Tener en propiedad esta CASA, ¡no es cosa de guasa!, una buena CASA llega a convertirse en tu palacio personal, es el descanso del guerrero, el lugar que construyes con tus recuerdos: testigo de tus esfuerzos, de tus sueños… Una buena CASA te protege de las inclemencias meteorológicas, al tiempo que te permite acoger a los buenos amigos para que hagáis balance del camino recorrido… “¡Me encanta la CASA! Pero con desearlo, no basta ¿cómo la puedo construir?” puede que te estés preguntando, ¿la respuesta? Ya la estabas observando, la CASA está hecha al 100% de la Capacidad de Actuar SAbiamente en las relaciones humanas (como decía Thorndike); si eres capaz de tener una actitud y una acción sabia hacia los demás ¡tu CASA construirás! En definitiva, se trata de Inteligencia SOcial.

¿Ya tienes tu CASA? ¡Magnífico! Ya no necesitas ni pasaporte, porque teniendo CASA, allá donde vayas, de la calidad, siempre serás el mejor aporte.

María Graciani

@m_graciani

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