El efecto spinning

Hacer spinning es divertido (y muy saludable). Pones tu música, una buena botella de agua a mano y ¡a pedalear! Uno de los elementos más característicos de la spinning es el volante de inercia, se trata de un disco situado en la parte delantera de la bicicleta. En función de tu peso, altura y de la asiduidad de la actividad física, necesitarás un volante de inercia más o menos pesado (a mayor peso, altura y asiduidad de la actividad, te corresponderá un volante de inercia mayor y más pesado). La ventaja de este peculiar disco es que, una vez que comienzas a pedalear, no necesitas hacer un esfuerzo adicional para mantener la intensidad de tu pedaleo porque el volante te permite aprovechar tu propia energía; el inconveniente, si te equivocas en la elección, y por ejemplo, eliges un volante demasiado pesado, invertirás mucho esfuerzo para arrancar, puede que te agotes antes de tiempo (una sesión de spinning suele durar unos 40 minutos) y una actividad divertida y sana terminará convirtiéndose en una carga; por otra parte, si eres muy alto y escoges un volante excesivamente ligero, te aburrirás el primero porque notarás que no tienes que esforzarte en absoluto, y sin superación, no hay satisfacción.

La spinning es como la vida. Todos tenemos que pedalear a diario pero hacerlo divertido o un auténtico calvario depende de nuestras elecciones, en concreto, del tamaño y del peso de nuestro “volante de inercia” vital: nuestros objetivos. La altura y la contundencia de tu visión, de tu carácter, principios, habilidades, actitud… va a determinar el tamaño y el peso de tus objetivos. Asegúrate de elegir el “volante de inercia” (objetivos) adecuado para que el ritmo de tu pedaleo no resulte disparatado. Si el volante supera en mucho tu altura, el ejercicio podría hacer mella en tu cordura al ver que, tras las primeras pedaladas, tu voluntad queda mermada y la meta sigue alejada; si es tu altura la que supera de largo al volante, tu dedicación no será constante pues, al ir la bicicleta prácticamente sola, no tendrás nada que te haga seguir adelante.

Cuando tu “volante” (objetivos) se adecúa a tu altura, sentirás como tus energías y tu afán de superación duran y duran. Te tendrás que esforzar, sobre todo a la hora de arrancar, pero tu esfuerzo podrás rentabilizar. Al ser tus objetivos fieles a tu actitud, visión, habilidades y carácter, irás pedaleando hacia una obra de arte: un camino que combina esfuerzo y diversión para crear, de ti mismo, tu mejor versión.

También es importante saber, que en una clase de spinning, no es todo correr; como en tu vida, tienes que estar atento a los cambios de ritmo: a veces hay que apretar; otras, aflojar pero lo verdaderamente importante es disfrutar y aprender a pedalear. El efecto spinning se traduce, fundamentalmente, en el fortalecimiento de piernas y glúteos, elementos imprescindibles en la vida que garantizan el buen caminar y el paciente esperar, para el que lejos quiere llegar.

Haciendo spinning, yo me divierto; eso sí, si de tu vida quieres ser el arquitecto, ¡pedalea con acierto! (y elige el volante correcto).

María Graciani

@m_graciani

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