Economía emocional

Daniel Goleman afirma: Las emociones intensas constituyen el equivalente neuronal a un resfriado, se contagian con facilidad. Esas transacciones emocionales conducen a lo que podemos considerar como una especie de “economía emocional”… el balance de pérdidas y ganancias internas que experimentamos en una determinada conversación, con determinada persona o en determinado día. El saldo de sentimientos que hayamos intercambiado determina, al caer la noche, la clase de día que hayamos tenido.

Me gusta el concepto de “economía emocional”. Todos nosotros somos economistas emocionales desde que nacemos e intercambiamos la primera sonrisa con nuestra madre, ésta es la primera ganancia que registramos en nuestro haber emocional. ¿Cómo conseguir la riqueza emocional? Aquí hay que aplicar “matemáticas inversas” porque, en materia emocional, cuanto más des, más recibes. En la “economía emocional” no se aplica el menos es más, en “economía emocional” el menos es menos y el más es más, es decir, cuantas menos emociones positivas provoques, menos tendrás y al contrario, cuantas más emociones positivas generes, más obtendrás. Si eres una persona empática, ¡verás tu saldo crecer de forma casi automática!, cuanto más desarrolles la habilidad de salirte de tus zapatos para calzarte los de los demás y así conocer, de primera mano, cómo caminan, qué sienten al saltar o cómo reaccionan al encontrarse una piedra en el camino, a más intercambios positivos darás lugar. Las personas empáticas suelen dar lugar a más de su misma especie ¿consecuencia? ¡Un saldo emocional que bien se aprecie!

La ceguera afectiva

La fuerza de las emociones es tan potente que está comprobado científicamente que podemos distinguir la presencia de un sentimiento aun cuando no podamos ver la cara de la persona que genera esas emociones (pero sí podemos sentirlas, percibimos que están ahí), esto es lo que se conoce como “ceguera afectiva”. En Inteligencia Social, Goleman nos cuenta el caso de “el paciente `x´ “:

El paciente “x” había sufrido un par de ataques que destruyeron las conexiones nerviosas entre sus ojos y la corteza occipital, que se ocupa del procesamiento visual…A todos los efectos estaba completamente ciego. Las pruebas que se le hicieron presentándole formas como círculos o cuadrados, demostraron que no tenía la menor idea de lo que sus ojos estaban viendo…cuando se le mostraron imágenes de rostros de personas enfadadas o alegres, no tuvo inconveniente en adivinar de inmediato las emociones expresadas… Cuando registramos un sentimiento, recibimos señales de los circuitos neuronales que, en lugar de alertar a las áreas verbales, reproducen esa emoción en nuestro propio cuerpo… El paciente “x” no podía ver las emociones en los rostros, pero sí que podía sentirlas…

Resulta fascinante: aun cuando no vemos –biológicamente- somos capaces de ver –emocionalmente-, ¡hasta nuestro cuerpo está equipado para que tengamos una sana “economía emocional”! El hecho de poder reconocer y sentir las emociones te convierte en dueño de tu realidad, somos los amos de las cosas cuando las emociones nos responden decía acertadamente Antoine de Saint-Exupery. Y es que cuando uno no siente nada de nada, acaba provocando eso mismo en los demás; sin embargo, si eres capaz de sentir y transmitir ese sentimiento ¡te  conviertes en el dueño de tu momento, esa parcela de la realidad pasa a ser “de tu propiedad”!

¿Qué ocurre cuando recuerdas un momento feliz?, casi sin darte cuenta, de repente, ¡estás sonriendo! Y es que para evocar nuestros recuerdos de forma vívida son imprescindibles los sentimientos. Sin ellos, difícilmente la memoria tendría alguna utilidad porque al no saber si algo nos suscitaba sorpresa, miedo, alegría, tristeza, agradecimiento… ¿cuál sería la razón de su almacenamiento?

Ya sea a tu familia, clientes o amigos, ¡haz que se sientan a gusto contigo! Ésta es una forma certera de permanecer en su memoria e incluso de hacer Historia.

María Graciani

@m_graciani

2 Comentarios | Leído 2342 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

2 opiniones en “Economía emocional”

  1. german alvarez cadiz dice:

    Me gustó mucho tu artículo. gracias por compartirlo.

  2. georgy dice:

    me gustaria q me lleguen las notificaciones diarias gracias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *