¿Arco o mochila? | María Graciani García

¿Arco o mochila?

En la oscarizada película Los Juegos del Hambre Haymitch, el mentor de Katniss (la protagonista), le da un último consejo antes de que comiencen Los Juegos: “coge la mochila y corre, ¡no cojas el arco!”. A primera vista, podría parecer una advertencia sin mucho sentido ya que Katniss manejaba el arco con gran maestría… ¿por qué le aconsejaría su mentor dejarlo atrás? Haymitch había ganado Los Juegos con anterioridad y sabía que para triunfar era vital asegurar la propia supervivencia (para lo que se necesitaba la mochila, en la que se encontraban herramientas y víveres para tal fin) en lugar de comenzar por acabar con los enemigos (para lo que necesitaría el arco). Primero hay que nutrir las fuerzas (físicas, mentales, emocionales…), esas fuerzas son las que te harán salir adelante y resultar victorioso ante quienes creían tener en su arco su mejor representante.

Buen consejo el de Haymitch y buen criterio el de Katniss al seguirlo. Y es que quiénes optaron por las armas (el arco, la espada, los cuchillos…), sí que pudieron acabar rápidamente con la vida de los enemigos que se iban encontrando por el camino pero, al tiempo, fueron truncando su propio destino, porque al dejar la mochila de lado, casi sin darse cuenta, con su propia supervivencia habían acabado.

¿Y tú, eres de arco o  de mochila? Quien en tomar esta decisión vacila, no llegará a engrosar, de los triunfadores, las filas. En nuestro día a día empresarial, político, personal ha imperado, en más ocasiones de las precisas, la “política del arco”, el “¡ahí voy yo, presto a hundir tu barco!” (en lugar de centrarte en mantener el propio a flote…). ¿No sería mucho más productivo centrarnos en nutrir las propias fortalezas en lugar de hacer gala de vileza y cortarle a los demás la cabeza? Lamentable debe ser triunfar porque te has encargado de que los demás no tengan ninguna oportunidad; de alabar quien saborea la victoria porque, frente a las del resto, demostró efectivamente tener la habilidad más notoria.

Quien por la mochila, apuesta, os aseguro que su ingenio no se acuesta; allá donde vaya, siempre lo hará con las botas puestas; la oportunidad de los demás, no secuestra e ingentes dosis de liderazgo, integridad y valor, demuestra. Sin duda, construir un imperio basado en las propias fortalezas, es signo de nobleza (humana, personal, profesional); quien lo construye cimentado en las miserias de los demás… poco el chollo le ha de durar y sabores amargos habrá de paladear.

Una vez más: ¿arco o mochila?, la decisión es clara si quieres que tu legado tenga bien puestas las pilas y como Haymitch, un pequeño consejo: la integridad no se alquila.

María Graciani

@m_graciani

Sin comentarios | Leído 170 veces

Tu puedes enviar una respuesta, or trackback desde tu propio site.

Enviar Comentario

*